CXXVI

Si las palabras,

Pudiera decirlas,

Sin que fueran,

Malinterpretadas.

 

Si las palabras,

Fueran dichas,

Sin que nada más,

Las opacara.

 

Si las palabras,

Pudieran pintar,

Un cuadro,

De mi realidad.

 

No sentiría,

Aprehensión,

Por usarlas,

Una y otra vez.

 

Si tan solo,

Supiera,

Que mi silencio,

Fuera ligero.

 

Jamás quedaría,

Callado,

Jamás estaría,

Pensativo.

 

Si las palabras,

No me las guardara,

Hasta que cimbrarán,

Las manos.

 

Si las ideas,

Pudieran viajar,

De una mente a otra,

Tal vez pensaría menos.

 

Y el día, que finalmente;

Sepa expresarme,

Espero aún me quede tiempo,

Para hacerlo.

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CXXV

Cada día que pasa,

Me pregunto,

Una vez más,

¿Hacia dónde voy?

 

Y si pudiera ver,

Hacia el futuro,

¿Incrementaría mi fe,

O aún dudaría?

 

Si hubiera podido ver,

Antes, dónde estaría hoy,

¿Creería en todo,

O seguiría incrédulo?

 

No puedo dejar,

De pensar,

Entre posibilidades,

Mil y una cosas.

 

Abriré mi cabeza,

Con precisión láser,

Para extirpar mi preocupación,

A ver si así, dejo de pensar.

CXXIV

Anoche recé,

Y le pedí a Dios,

Que me concediera,

Un don por un día.

 

Y me permita,

Deslumbrar con mi voz,

Una vez,

En mi vida.

 

Si es mucho pedir,

Al menos,

Mejore mi letra.

 

Y recibas esta carta,

Como si fuera escrita,

Por la mano de un,

Calígrafo.

 

Por más sencillas,

Las palabras,

Merecen,

Mostrarse bellas.

 

Porque,

Lo mejor que sale,

De mi corazón,

Es hablar de vos.

CXXIII

Y si algún día,

Tuviera el corazón,

Para hacer lo que debiera,

Y cambiar de palabras a hechos.

 

Y si algún día,

Pudiera detener,

Esta gran rueda,

Que llamas vida.

 

Dar un vuelco,

hasta volver,

Al camino,

En que me perdí.

 

¿Será que

Reconoceré,

Al que me tope

Ahí?

 

O acaso

¿Fue todo

Una ilusión,

Y nada es como lo creí?

CXXII

Hay,

Miles de mundos,

Extraños,

Todos ellos.

 

Hay,

Cientos de universos,

Distintos,

Todos ellos.

 

Si pasa el tiempo,

O no,

Lo mismo da.

 

Finalmente,

Encontré,

El momento,

Que conservaré.

 

Congelado,

Hasta que los átomos,

Vuelvan a comprimirse,

Y exploten nuevamente.

 

Finalmente,

Encontré,

El momento,

Que atesoraré.

 

En silencio, perdurará;

Aún cuando,

Nuestros nombres se borren,

Y esto, sea lo único, que quede.

CXXI

Voy a retratarte,

Para que,

Te veas,

Como yo lo hago.

 

Te lo regalaré,

Para que como yo,

Te alegres,

Al ver tu cara.

 

 

Déjame que robe,

Una mirada,

Para plasmarla.

 

Tal vez mejor,

Te regalo mis ojos,

Sean testigos fieles.

 

Te dejaré ver,

Lo que no puedo,

Describir,

Con precisión.

 

Te entrego,

Mis sentidos,

Y espero reconozcas,

Tu belleza, en igual forma,

A cómo yo lo hago.

CXX

A veces no sé,

Si estarás,

En Saturno, la Luna,

o tan solo, en mi cabeza.

 

¿Qué hago yo,

Si siempre,

Estás tan lejos,

Detrás del catalejo?

 

El día de hoy,

Escribí una carta,

Otro papel,

Que romperé.

 

Y no me decido aún,

Por cuáles palabras,

Deberían saludarte,

Como si fuera yo.

 

Sigo sin saber,

Cómo impregnar,

El papel de sentido,

Cuando ya nada lo tiene.

CXVIII

Las noches suelen ser,

Tan confusas,

Y en la oscuridad,

Nadie sabe lo que yo quiero.

 

Pero esta,

No es una noche,

Cualquiera,

Solo no estoy.

 

Y por más que quisiera,

Estar en cualquier otro sitio,

En otra vida,

Esta vez soy el protagonista.

 

Tantas historias,

Que nos han contado,

Pero nadie,

Describió algo así.

 

Las noches suelen ser,

Tan confusas,

Y en esta quietud,

Solo escucho mi corazón.

 

De repente los ruidos,

Leves,

Revelan un movimiento,

Al que temo.

 

No sé,

Cuántos me rodean,

Tan solo puedo,

Esperar que no me vean.

 

Y cada vez,

Los susurros,

Se tornan más fuertes,

Ya oigo sus órdenes.

 

Cierro los ojos,

Y contando hasta tres,

Corro a la izquierda,

Hasta clavar el puñal.

 

Un grito seco,

Que muere,

En su garganta,

Queda sin respuesta.

 

Instintivamente,

Doy vuelta sobre,

Mis espaldas,

Y corro hasta tropezar.

 

Con mi espada,

Abro espacio,

Un corte al aire,

Sin detenerme.

 

Me dejo rodar,

Por entre el pasto,

Que el lodo,

Me cubra.

 

Y de nuevo, en silencio,

Todo se vuelve peligroso,

Veo al cielo,

Esperando a la luna.

 

Contra,

La blanca luz,

Veo los uniformes,

Azules avanzar agachados.

 

Pero ya estoy,

Adelantando;

Tomo la pólvora,

Y cargo el fusil.

 

Dejo a la Browning,

Hablar primero,

Y veo una silueta,

Caer de espaldas.

 

Corro con desesperación,

Aprovechando,

El paso de la neblina,

No se ve nada.

 

Y en francés,

Grito órdenes,

Esperando confundirles,

Otra vez más.

 

Los oigo,

Formarse,

De dos en dos,

Y disparar a la nada.

 

Claro destello,

En la oscuridad,

Que mi unidad,

Ha visto.

 

Los clarinetes,

Suenan,

Mientras,

Me oculto.

 

Mantengo la,

Respiración,

Las balas,

Me sobrevuelan.

 

Una y otra,

Descarga,

Hasta que,

Caen todos.

 

Las noches suelen ser,

Tan confusas,

Y en la oscuridad,

Lo único que quiero es vivir.

CXVII

Siempre oculté,

Lo que en realidad quería,

Nunca supe,

Si al decirlo,

Perdería mi oportunidad,

Por tenerlo.

 

Siempre supe,

Lo que en realidad no quería,

Que pasara,

Con mi vida,

Perdería mi oportunidad,

De ser feliz.

 

Alguna vez,

Creí que al final,

Todo se arreglaría,

Sin saber,

Cómo llegar hasta ahí,

Sin saber,

Cómo haría las cosas.

 

 

Solo Dios,

Sabe, cómo no perdí la cabeza;

Cuando la razón,

Parecía dictar,

Que jamás,

Se darían las cosas.

 

Al fin,

Te probás,

De lo que sos capaz,

Cuando ya no hay nada más,

De qué preocuparse.

CXVI

Si crees que no podría sin vos,

Revisa las esquelas;

Si crees que me derrumbaría,

Revisa las noticias.

 

Si alguna vez,

Creíste,

Que eras mi motor,

Aún sigo de pie.

 

Soy el luchador,

Que se resiste,

A caer ,

Ante tanto embate.

 

Yo soy quién,

Voló,

Después,

De tu partida.

 

Y si crees,

Que no sería,

Nada,

Mírame.

 

No fuiste mi sostén,

Tan solo,

El maldito lastre,

Un ancla roída.

 

Apenas te fuiste,

No hice más,

Que volar,

Jamás aterrizaré.

 

No voy a volver,

Mi destino,

No está abajo,

Ni a tu lado.

 

Llora en mi ausencia,

Grita lo que querrás,

Acá arriba,

No podrás molestarme.

 

Y hoy,

Creo en mí;

Y hoy,

Voy por más.