CX

Quisiera que estas palabras,

No se perdieran,

Y fueran eternas;

Como la energía, que las propulsa.

 

Y quisiera se quedaran,

Adheridas a esta tierra,

Por hilos invisibles;

Entre eras y eones,

Por estrellas a millares.

 

Y estas palabras, permanecieran;

Aún, cuando yo me marche,

Aún, cuando mi nombre se borre,

Aún, cuando mi idioma sea olvidado,

Aún, cuando mi tierra desaparezca.

 

Algún día,

Cuando la gravedad recoja,

Todo lo que hizo,

Volverán al centro de todo;

Y entonces por fin,

Habrá una bandera,

Que diga acá estuvimos,

Y no todo lo que hicimos fue malo.

 

Perdona nuestros pecados Señor,

Que los errores de hombres presurosos,

No manchen nuestras mayores obras,

Que son testimonio de lo que hacemos,

En tu nombre.

 

Y final, dirán,

Que las palabras que quedaron,

Fueron venturosas.

 

Y final, dirán,

Que les alcanzamos,

Porque supimos servir,

A un propósito mayor.

CVIII

Esto va rápido,

Y podés tratar de cantarlo,

O seguirme el paso,

Pero no perdas el pulso.

La palpitación,

No se detiene,

Siquiera por un momento.

Y acá sigo, corriendo,

Hacia el infinito,

Un gran desconocido,

Una vida de posibilidades.

Y las decisiones que he tomado ya,

No son un límite para ser,

El hombre que siempre quise ser.

Esto va rápido,

Porque los segundos no esperan,

Que los contemos para morir.

Y en nuestros ojos,

Se van los momentos.

Y en tu sonrisa,

Dibujo mil y uno finales,

Como de un libro,

Que quisiera leer y cada vez,

Terminar en una página distinta,

Para actuar cada párrafo,

Sabiendo que no faltó nada,

Por vivir.

Esto va rápido,

Eso ya lo sabes,

Si me ves con el impulso,

Por retener al mundo,

En su ritmo.

Quiero descubrir adonde se produce la magia,

En tus ojos sé que está el anhelo,

El reflejo de mis deseos, aquellos;

A los que nunca me atreví a admitir,

Aquellos, que me privé de soñar,

Evitando, tontamente, una decepción;

Cuando todo lo que hacía,

Era alejarte.

CVII

Tan solo,

Sigue adelante,

Y no olvides,

El rostro de quiénes vinieron antes.

 

No evadas la mirada,

Del que te enfrenta ahora,

Porque ahí te dirige el destino,

Y no olvides, en nombre de quién estás acá.

 

Vive,

Como si te hubieran dado una fortuna,

Y corre,

Con pasión hacia delante.

 

No permitas que una nube,

Opaque tu día;

No permitas que tu hermano,

Opaque tu vida.

 

Nunca olvides,

A todos los que vinieron antes,

Nunca olvides,
Que sin vos, la línea se detiene.

 

Lo único que te paraliza,

Es el miedo,

A saberte responsable,

De tu propio andar.

CVI

Un puñado de ilusiones,

Angustia pura,

He de cargar,

En estas manos.

 

Las heridas,

No se muestran,

Aún sangran,

Por dentro.

 

Solo Dios sabe,

Las ideas que rondan,

En mi cabeza, yo las creé;

Nadie las metió ahí.

 

Este sinsabor,

La sensación,

De no saber,

Adónde pertenezco,

¿Es este mi lugar?

 

La sensación,

De no saber,

Si éste ¿era mi destino?,

¿O es que no existe tal?,

¿Importan las decisiones o

tan siquiera, la forma en que yo llegué?

 

No importa la manera,

En que decida hacer las cosas,

Porque cada momento, es justo adónde debía estar;

Y no hay forma,

De desviar el camino.

 

A veces pienso en la cueva de las sombras,

O en el infinito de estos átomos,

Por siempre atados uno del otro,

A través de las cuerdas con que Dios toca su música.

¿Será me muestra su partitura?

Tan sólo para aminorar esta angustia,

Tan sólo para mirar arriba,

Y saber que estoy cumpliendo mi misión.

 

No quiero llegar a la puerta del juicio final,

Y encontrar que erré la marca,

A pesar de hacer las cosas cómo se debían de hacer,

No logré encontrar,

Aquella que debía hacer.

 

Siento,

Que debería estar en otro punto,

De esta dona que llamamos Universo,

Dejar de ser parte de la masa,

Y brillar desde arriba,

Cerca de las estrellas,

Viendo a Dios,

Y contemplando su obra desde ahí.

 

Y desearía,

Aliviar esta sensación en mi pecho,

Que me oprime,

Como si todo el mundo estuviera,

Sobre mí.

 

¿Será todo una gran máquina

Y yo un engranaje mal ubicado?

O acaso Spinoza tenía razón,

Y Dios se encuentra en toda la naturaleza.

 

Leo a uno y a otro,

A todos los veo,

Y me queda la impresión,

Que ya dejaron de intentarlo,

Nunca tendremos la “Guía para la Autoespista Galáctico”.

 

Hay días en los que siento,

La película ponerse en pausa,

Sin duda, un descanso;

Al reparto de mi vida.

 

Pero habrá algún día,

¿Que descanse de mi mente?

¿O no soy nada más que mi mente?
¿O no soy nada más que mi cuerpo?

¿Escapará mi alma a esta angustia?
¿O pereceré en la locura de querer tener dirección?

 

CV

Y si supieras,

Cuánto te amé,

Desde el momento,

En que irrumpiste mi mirada,

¿Cómo ibas a imaginar,

Lo perdido que quedaría?

 

Y si supieras,

Cuánto te quise,

Desde el momento,

En que tu boca dejó salir,

Su primer palabra, tan dulce,

Que mis oídos oyeron, tan suave;

Nunca quise oír otra música más

 

Y si supieras,

Cuánto te extrañé,

Desde el momento,

En que te fuiste,

Y supe que ya no,

Volvería a ser el mismo,

Lo único que debía hacer,

Era hacerte sentir, lo mismo.

CIV

Si te podés mover,

¿por qué no ha sido

para buscarme?

 

¿Es acaso mayor

el miedo a tu amor?

 

Si podés hablar

¿por qué no ha sido

para llamarme?

 

¿Adónde quedaron tantas palabras?

Dichas (sin emoción),

Expresadas (sin ninguna intención).

 

Y acá, estaba yo,

Sólo, tan sólo yo;

Y allá, estabas vos,

No sé cómo.

 

Pensando que nadie,

Conocía la verdad,

Cuando el único,

Engañado, era yo.

CIII

La eternidad;

Es poder ver al cielo,

Sabiendo,

Que adonde alcanza la vista,

Es tan sólo el comienzo.

 

La infinidad;

Por más,

Que intentemos,

Jamás terminaremos de conocernos.

 

La soledad;

Y cuando todo esto termine,

Cada átomo de nuestro cuerpo,

Se separará, para nunca jamás;

Reunirse con nuestra alma.

CII

Hay cosas que siempre,

Quise decir;

Y hasta hoy,

No sabía las palabras.

 

Hay cosas que siempre,

Quise sentir;

Y hasta hoy,

No conocía las sensaciones.

 

Hay cosas que siempre,

Quise creer;

Y hasta hoy,

No las vivía.

 

Y hay aún,

Tanto por vivir;

Que solo pido,

Una cosa.

 

Y es que, a tu lado,

Me dejes vivir;

Así sabré,

Lo que es ser feliz.

CI

Y aún,

Sigo pensando;

En tantas cosas.

 

Decidí,

Amarte, a mi forma;

Quererte, cómo sólo sé;

No importa cuántas,

Veces haya pasado ya;

Ni cuántos corazones,

Tuve que reemplazar.

 

Este que ves acá,

Está completo,

Y es todo tuyo.

 

Y esto que ves acá,

Es mi entrega, absoluta.

 

Un día quise ser feliz,

Pero medí tanto los riesgos,

Que no encontré camino a transitar.

Un día quise ser distinto,

Y al final, fue la vida de alguien más.

 

Y cuando por fin,

Estuve listo,

Para ser feliz,

A tu lado,

Dejé todo.

 

Boté mis prejuicios por la ventana,

Y mis ansiedades me dejaron.

 

Hoy vuelvo a verte,

¿Qué más da?

Así es como soy;

Y es todo, lo que puedo darte.